“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en si el decoro de muchos hombres”
El 19 de Mayo de 1895 en Dos Rios caía en batalla el apóstol José Martí, hombre de enjuta fisonomía pero corpulenta fuerza espiritual, entrego su vida al amor por los demás y a decantar el arte literario, su formación juvenil es forjada por Manuel Mendive quien descubrió en él su alma luchadora y literaria, con suma entrega al conocimiento se hace bachiller y abogado al mismo tiempo, viaja a España, Francia, Estados Unidos, Venezuela, Guatemala, Argentina; recorriendo nuestra América como agudo observador de realidades pero sin perder el enfoque de su natal Cuba que lleva tatuada e indeleble en su corazón, como hombre sensible vive el amor, construye pasiones, encantos y también desamores.
Martí va tejiendo una entraña de lucha por su pueblo a través de su vida, nació en la Habana el 28 de Enero de 1853 y hasta su muerte sostuvo el blasón de la libertad y la justicia, visionario como pocos nunca desdeño el pasado, presente y futuro de nuestros pueblos, siempre constante frente al arte contribuyo con grandeza al modernismo literario que tendría un incipiente inicio en 1869 en el periódico El Siglo con su soneto Diez de Octubre. Martí es pobre, muy pobre; pero sus amigos velan delicada y constantemente por él y no solo mediante la encomienda de clases privadas y traducciones.

Su agitada vida política y combativa se desenvuelve entre sus cartas, escritos y el amor por su hijo a quien escribe versos constantemente que se publicaran en 1882 bajo el nombre de Ismaelillo, gracias a la ayuda de sus amigos Pérez Bonalde y Gutiérrez Coll. A continuación transcribimos el prólogo de Ismaelillo:
Hijo:
Espantado de todo me refugio en tí.
Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura,en la utilidad de la virtud, y en tí.
Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón.
¡Lleguen al tuyo!
Su amor por los niños fue abnegado, tuvo el don de comunicarse con ellos a través de sus cuentos y forma de expresarse, junto a un brasileño A d’ Acosta Gómez, funda en 1889 la Revista La Edad de Oro dedicada a ellos, Gutiérrez Nájera diría: Ha dejado de ser rio y se ha hecho lago, terso, transparente, límpido: Se ha hecho niño.
Conoce a Ruben Dario como lo haría también con Victor Hugo en Francia, con el nicaragüense lo hace en una fiesta del Hardam Hall en 1893 a raíz de este encuentro el escritor diría: “Nunca he encontrado ni en Castelar, un conversador tan admirable. Era armonioso y familiar dotado de una prodigiosa memoria, ágil y pronto para la cita, para la reminiscencia, para el dato para la imagen.”
El compromiso revolucionario de José Martí es hoy un ejemplo a seguir por parte de los pueblos de América, nuestros pueblos aquejados por las nefastas políticas neoliberales, por las guerras dolorosas que han teñido de sangre nuestro suelo en nombre de causas desconocidas, estos pueblos que desde Méjico hasta Punta del Fuego no han podido reconocerse a sí mismos debido al manto desnaturalizado que nos ha impuesto el poder del capital. El legado martiano sigue vivo y es motivo para seguir mirando hacia adelante buscando un mejor porvenir.
La historia hubiese querido verlo envejecer aportando mucho más, pero como ser valeroso quiso dejar el sosiego del pensador para tomar las armas del soldado y morir con valor por la emancipación de su patria, días antes de su muerte como presintiéndola escribe diferentes cartas a varios de sus amigos y amigas entre ellas la dirigida a Federico Enríquez y Carvajal que se ha hecho célebre como su pensamiento político, Martí quien admiro a Bolívar, San Martin, Sucre, Hidalgo y a todos aquellos que dieron su vida por la emancipación de nuestra América.
Tres Héroes(La Edad de Oro) |
Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dónde se comía ni se dormía, sino cómo se iba a donde estaba la estatua de Bolívar. Y cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de la plaza, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo. El viajero hizo bien, porque todos los americanos deben querer a Bolívar como a un padre. A Bolívar, y a todos los que pelearon como él porque la América fuese del hombre americano. A todos: al héroe famoso, y al último soldado, que es un héroe desconocido. Hasta hermosos de cuerpo se vuelven los hombres que pelean por ver libre a su patria. |
Sus versos también permearon la canción popular latinoamericana al quedar inscritos en Guajira Guantanamera de Joseito Fernández, quien en 1928 acomodo los versos sencillos a una canción dedicada a su novia de Guantánamo.
Versos Sencillos (1891)
I-YO SOY UN HOMBRE SINCERO…
Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

